El déficit del Gobierno
Harold Villegas Román
Politólogo y asesor PAC
Han pasado veinte meses desde que asumió don Oscar Arias el timón del barco del Gobierno costarricense. Si bien es cierto el estrecho triunfo en el Referéndum parecía dar oxígeno y una ruta clara a su gestión, hoy continúa la incertidumbre, la contradicción o la falta de rumbo en temas claves de la agenda estratégica del país.
Los aires navideños trajeron consigo cierto y prematuro tufo electoral, que se introduce como una variable difícil de obviar en esta nueva etapa del Gobierno. Tanto a lo interno del oficialismo como de sus aliados en la coalición (G-38) este tema condicionará muchas de las acciones y movimientos en el ajedrez político nacional. ¿Seguirán siendo el PUSC y el Movimiento Libertario vagón de cola del Gobierno? ¿Hasta cuándo durará esa alianza coyuntural y pírrica ante la ansiada
Meca del 2010?
La intensa campaña mediática para mostrar la obra del Gobierno, la intención de un acercamiento al diálogo con el principal partido de oposición, y los esfuerzos para construir una percepción ciudadana de que "el país avanza" parecieran ser señales de un giro en la conducción comunicacional del Gobierno pos referéndum. Sin embargo,
¿qué pasa con la agenda estratégica del país más allá del TLC?.
El tema social. La disminución de la pobreza y el desempleo debe
alegrarnos a todos, pero recordemos que es un fenómeno universal; también en todo América Latina se están reduciendo la pobreza y el desempleo. Sin embargo, la inflación (una de las más altas del continente) y principalmente la desigualdad calculada cuantitativamente en el Coeficiente de Gini, pero cualitativamente en
la fragmentación de la red social y en la percepción de dos Costa Rica, sigue siendo el principal talón de Aquiles en la conciliación de la política económica con la social. La política redistributiva, por ejemplo, en el aumento de las pensiones en el régimen no contributivo, en el programa Avancemos, al igual que una leve mejoría en regiones históricamente reprimidas y una mayor estabilidad en el empleo,
parecieran ser alicientes en la disminución de la pobreza. Pero no es suficiente, urge un cambio estratégico en la definición de ambas políticas para colocar en el centro el tema de la desigualdad y reconceptualizar la pobreza. Entre otras cosas, hay que mejorar la cobertura y la calidad de la educación, la política redistributiva en el acceso al crédito, así como la generación de oportunidades en el
empleo y sector productivo para el mercado interno. Además, de acciones concretas hacia sectores vulnerables como mujeres, niñez y adultos mayores.
La inseguridad ciudadana. Pese a esfuerzos aislados, este continúa
siendo un tema postergado en la agenda política nacional. El reciente informe de la Contraloría reafirma la falta de una política coordinada e integral que haga frente como política de Estado al aumento de la violencia, la inseguridad y el miedo en el país. Está claro que ni el aumento de policías ni el aumento de penas por sí mismo tienden a ser frente efectivo contra la inseguridad ni el delito. En necesario darle
prioridad de Gobierno y de Estado, definir claramente políticas y funciones a cada cuerpo policial e institución y transferir mayores recursos financieros al área. Por su parte, el Gobierno debe conducir un proceso de diálogo interpartidario y sectorial para la búsqueda de acuerdos que agilicen la aprobación de reformas como la Ley de Armas, la de Migración, y contra el crimen organizado, entre otras.
El tema fiscal. Se sigue postergando otro tema esencial y estratégico para mejorar la distribución de la riqueza y fortalecer la función social de nuestro Estado. No basta con mejorar la recaudación o con solo modernizar la Administración Tributaria si no se acompaña de cambios estructurales en la definición jurídica de los tributos. Por eso urge en primera instancia, y pese a la oposición de algunas cúpulas empresariales y sectores políticos, aprobar un impuesto de Renta que considere los principios de renta global y universal, que grave las expresiones de riqueza y a sectores de mayores ingresos bajo el principio de equidad impositiva. La reforma al Impuesto de Ventas convertido al de Valor Agregado debería esperar hasta tanto no se observen señales en los impuestos directos que graven la riqueza.
La política exterior. Hay que reconocer los esfuerzos de una agenda
proactiva en nuestra política exterior en estos meses. Sin embargo, se observan algunas indefiniciones o contradicciones. Primero, la principal hipótesis de conflicto sigue siendo el Río San Juan. Transferido a instancias internacionales, sigue sin resolverse, y sin agotar en primer lugar el diálogo bilateral, desaprovechando la capacidad negociadora y el prestigio de un Nóbel de la Paz. Quizás
nadie es profeta en su tierra, pero hubiese sido preferible mayor interés de nuestra parte. Segundo, la ruptura con la isla de Taiwán para establecer relaciones con China continental pareciera tener objetivos comerciales pero cortos en lo político, como fue el apoyo de China para un puesto en el Consejo de Seguridad, que como sabemos, parece más simbólico que estratégico al ser un espacio de poco margen
y reducido al poder de veto de las naciones permanentes. En este marco, principios emblemáticos de nuestra política exterior como la autodeterminación de los pueblos y la defensa de la democracia (léase respeto a los Derechos Humanos) parecieran haber quedado en segundo plano. Algo que no ha sucedido, por ejemplo, con el coherente apoyo de nuestro Gobierno al derecho del pueblo palestino a tener su propio
Estado. Tercero. El fallido ingreso al Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) resulta un traspié pero debe ser un desafío hacia objetivos comerciales y de cooperación más estratégicos para el país.
Medio ambiente. Claramente "Paz con la Naturaleza" ha sido un discurso de buenas intenciones más que una realidad. En este tema, el Gobierno ha quedado en deuda y no hay compromisos reales para cambiar y promover legislación. Mientras tanto, la desmedida usurpación de nuestras costas, la desatención al recurso hídrico, el problema de los desechos sólidos, y el privilegio a monocultivos como la piña, y la quema de caña de alta contaminación, entre otros temas ambientales, siguen esperando una acción de emergencia nacional.
También es necesario mencionar la falta de una política y el desinterés del Gobierno para fortalecer y darle dirección al sector agropecuario, y las contradicciones en el tema ético y la lucha contra la corrupción, entre otros.
En general, se observa un Gobierno copado por la agenda comercial durante estos 20 meses, dígase TLC, y posponiendo la agenda estratégica país. En su efecto, hay datos claros de que variables del desarrollo humano parecen deteriorarse o sin avances significativos. Entonces, ¿podrá el Gobierno dar un giro clave en la conducción país?
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07 febrero 2008
El déficit del Gobierno (Otro "copi-paist" de interés)
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GAlcidesS
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9:33 a. m.
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Etiquetas: déficit, gobierno, Oscar Arias, PAC, pobreza, política, tlc
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