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22 noviembre 2007

GENEALOGÍA DE UN “PORQUE NO TE CALLAS”

Por César Chacón


Cuando estudiamos se nos enseña que nuestro comportamiento no depende en exclusiva de la herencia, que mucho de este es aprendido. Por esto el énfasis social en la correcta educación de los niños. Sin entrar en la polémica de que se considera correcto, asumamos que es un concepto que nos han heredado, con el que juzgamos y que a veces conflictúa entre individuos, en particular cuando las situaciones que se juzgan no son extremas o revisten simpatías ideológicas de fondo.

Recientemente se presentó a nivel internacional una interesante situación en la cumbre que se celebraba en Chile entre mandatarios iberoamericanos, donde el Rey de España Don Juan Carlos de Borbón y Borbón, en un acto inesperado, y totalmente fuera del protocolo que se espera de una dignidad de su magnitud, espetó un arrogante “porque no te callas” al presidente Chávez de Venezuela.

Algunos han criticado fuertemente esta reacción, que si bien no es perdonable en un simple mortal, mucho menos en alguien de tan alta jerarquía nobiliaria, gente esta muy particular con sangre azul e hijos de dioses y por lo tanto con facultades más allá de las esperadas en cualquier otro ser humano. Otros señalan al presidente de Venezuela como alguien muy incómodo, en fin desconozco pormenores de las personalidades de ambos.

Volviendo al tema que me interesa uno puede analizar la historia de la familia Borbón, cuya correcta ortografía en francés es Bourbon, y darse cuenta que si los nobles mantienen una gigantesca memoria histórica de los hechos de sus familias y las particulares hazañas de sus ancestros, que los hace vivir orgullosos de las gestas pasadas, obviamente los Borbón no son una excepción a esta regla y desde muy niño el actual rey debe haber memorizado, absorbido e interiorizado toda esa historia que justifica la grandeza de su familia y el porqué han sido dignos reyes. Sin embargo, y ahí esta el pero, cada familia noble tiene sus particularidades interesantes que determinan en mucho el comportamiento de sus integrantes.

La familia de Don Juan Carlos es originaria de Francia, dicho sea de paso, una particularidad de España es la ausencia de reyes nacionales, mal que aqueja a muchos países con monarquía, pero en España antes de la unificación total de los Reyes Católicos existían una serie de reinados independientes, luego de la unificación gobernaron los católicos, únicos españoles, para luego gobernar familias cuyo origen es muy lejano al de España. Esto ha marcado ciertos problemas históricos como la falta de unidad interna de España. Continuando con el origen de los Borbones en su natal Francia, ahí donde la historia se confunde con el mito y la leyenda, cuentan los antiguos que esta familia se origina de la divinidad llamada Borvo, convertida por los romanos en Bormanus, este dios era una hipóstasis de Apolo Belenos, y fue proclamado por los antiguos Borbones como su antepasado, el origen de la estirpe (Atienza 1989). Una razón más para su origen divino.

La habilidad de esta familia, como su suerte la llevó al trono de Francia, sustituyendo a los Valois. Reinaron largo tiempo, y fueron reyes de varios sitios, sin embargo, curiosamente, no logran mantener ningún trono lo suficiente o no logran quedar en buenas relaciones con su pueblo como para consolidar una monarquía constitucional, obviamente sin contar el caso de la España actual.

Esta familia entre la nobleza se distingue por ser una de las más conservadoras y -en consecuencia- anacrónica en cuanto a preceptos monárquicos se refiere. Para muestra un botón, de las monarquías más publicitadas de Europa una de las pocas (dejo el campo a la duda por aquello de que se escape alguna) que no admite la heredabilidad en mujeres es la casa de los Borbón, lo cual ha traído muchos cuestionamientos de orden legal en la actualidad. Ellos mantienen orgullosamente la Ley Sálica y aún hoy día durante la boda de sus hijos su majestad el rey debe dar el consentimiento al matrimonio.

No podemos olvidar que la frase “el estado soy yo” fue proferida por un Borbón de los más célebres reyes de Francia, directo ascendiente del actual Rey de España. Otro pariente no tan lejano en las inmensidades de la historia, sería el responsable del fracaso durante la Revolución Francesa, de las negociaciones para la instauración de una monarquía constitucional en Francia, provocando eventos que culminaron con su decapitación y la de su esposa y otros tantos más.

Se dice que al morir el rey Carlos II de España sin descendencia dos casas Reales de Europa tenían igualdad de derechos para acceder al trono de España. Sin embargo, las hábiles negociaciones del entonces rey de Francia inclinaron la herencia hacia los vecinos de este país. Pero lamentablemente lo construido por unos, es mal versado por otros, de esta forma Don Fernando VII trata de derogar la Ley Sálica y hereda en su hija Isabel II, logrando revueltas y revolución que culmina con la huída de la reina y su familia hacia Francia y deja a España en medio de enormes problemas políticos, sociales y económicos. Estos desembocaron en una España largo tiempo ausente de la monarquía.

Por eso algunos historiadores la han calificado a los Borbón como una de las familias nobles que más reyes de corte exageradamente absolutista ha generado para nuestros libros de historia universal (François et al. 1971). Así uno de los reyes por excelencia que ejemplifican esto fue Louis XVI y su esposa María Antonieta, quien en mucho ayudó a tomar decisiones equivocadas y que tuvo momentos de gran lucidez histórica y quien conocedora del pulso político y social de su pueblo exclamó alguna vez “que coman pasteles”, ante la problemática de que el pueblo no tenía pan que comer.

Toda esta historia rodea y permea a la familia Real Española, y don Juan Carlos desde sus primeros años, allá en su natal Roma, debe haber aprendido mucho de la historia de sus ancestros y como suele suceder en la nobleza, se busca la justificación a los errores de los ancestros, siempre hubo condiciones que propiciaron sus acciones y los demás, ausentes de su divinidad, no lograron entenderlas.

Pues bien, con este entorno histórico, alguien de la familia Borbón no puede menos que considerarse la historia viva, no parte de ella, y esto lo respiran día a día, se lo repiten y se lo creen porque esta solidez de grupo es el fenómeno sociobiológico que hace que el grupo siga sobreviviendo, acomodándose a nuevas situaciones, pero sin dejar ese bagaje histórico que los hace diferentes y por qué no hasta superiores. Claro ese invento de ayer, llamado protocolo, creado para que los demás sepan como comportarse ante la nobleza y como las diferentes jerarquías deben comportarse ante el rey, siendo el último el único que puede a gusto violentarlo o modificarlo, según sus necesidades. Este invento fue adoptado por la burguesía como otros tantos, en su afán de imitar a la aristocracia y de ellos llega a nosotros. Ese protocolo hoy se aplica con cierta paridad, para garantizar un trato respetuoso entre las partes, por lo que hoy ningún rey puede violentarlo excepto entre nobles, esto limita la expresión de los reyes en público hoy por hoy, ya que lo que diga y haga y se salga del protocolo será censurado, no como antes que sería respetado.

Obviamente, después de muchas horas de trabajo, largas reuniones, excesiva verborrea de los políticos, y 69 eneros a su haber, se convierte en algo pesado escuchar una discusión de políticos, un dime que te diré y alguno que interrumpe al otro, que trata de proteger a su adversario político pero al fin compatriota. Todas estas circunstancias enmarcadas en el contexto histórico del absolutismo borbónico, que debe haber mucho de esto aún hoy en su forma de pensar, puede culminar fácilmente con un triste lapsus, en el que el más digno representante de la monarquía española, nos evidencie la agónica nostalgia de aquellos días en donde un “porque no te callas” habría causado temor entre los presentes y terror en el que lo recibiera de tan majestuosa persona.

Para verdades el tiempo, y la monarquía hoy solo es historia, y las palabras de Don Juan Carlos I, Rey de España han dado la vuelta al mundo envueltas en críticas, alabanzas, y mucho humor por parte de algunos. El rey solo ha guardado silencio, cuan triste debe sentirse volver a la realidad, tres siglos después de la gloria. Como dice su alteza mi tía “el que vive de ilusiones, muere de desengaños”.

En fin creo que detrás de toda acción hay un pasado que la justifica, y en este caso pareciera ser que la estructura de pensamiento que ha sido línea en los borbones para sus otrora gobiernos, se ha dejado ver en el destello de un momento. Para los que no logran explicarse porqué el rey hace algo como esto, podemos darle crédito, una vez más a la historia, que ayuda a predecir las acciones de los hombres. Nuestro rey (digo nuestro por la madre patria España) ha actuado al fin, según se podría haber predicho de sus ancestros, con frases cortas y muy reveladoras de una enorme autoestima y un absolutismo inconmensurable.

Literatura Consultada

Atienza JG. 1989. La Historia no contada. Mitos, Leyendas, Enigmas. Ediciones Martínez Roca S.A., Barcelona, España. p113.

François D, François J, Haurez R. 1971. L´Epoque Contemporaine. Ediciones Bordas, Paris, France. pp. 16-21.


21 de noviembre de 2007, año del Señor